Vivimos en la era de internet, y la tecnología está presente
en todo lo que nos rodea, desde economía, turismo, cultura y por supuesto
educación.
El aula debe ser el medio que garantice experiencias
educativas de calidad, y en una sociedad en la que el avance tecnológico forma
parte indiscutible de nuestra vida, no se puede entender, hoy en día, la
enseñanza sin incorporar estas herramientas al sistema educativo.
Introducir
las nuevas tecnologías en el aula supone una reflexión de los objetivos de
aprendizaje que queremos conseguir con los alumnos, cambiar la manera de
enseñar, ya que se prepara a los más jóvenes no solo para un futuro próximo,
sino para un presente real.
Por un lado, es una manera de acercar conocimientos de una
manera lúdica, activa, dinámica, entretenida, visual y llamativa, que consigue
captar la atención de aquellos a quienes va dirigida la información.
Por otro lado, supone una mejora y un avance en el proceso
de enseñanza- aprendizaje, ya que se deja de lado aquellas clases en las que el
alumno era un mero espectador, para
convertirse en el protagonista de su propio aprendizaje. Al mismo tiempo, la
figura del profesor pasa de ser un mero transmisor de conocimientos a un guía y
apoyo constante en el estudio.
Esta innovación sirve de apoyo a metodologías como el
aprendizaje basado en proyectos (ABP), el Flipped Classroom (clase invertida),
el aprendizaje cooperativo, el aprendizaje basado en problemas, así como la
gamificación.
